8 nov. 2010

Frialdad

El reloj marca la hora del miedo,
los minutos sugieren la muerte,
y algunos segundos son ideales
para cortarle el cuello al tiempo.

Sombras invaden tu andar,
sueños ocultos tras las piedras,
polvo de viejos muertos,
cenizas invaden mi cuerpo.

Una estridente espada rasga este silencio,
se afila con el acorde de mil batallas,
y retumba en mis pies, en mi ser,
vibra y suena en mi alma.

Indecisión miedo de sentir mientras muero,
fuego que se condensa sobre el hielo del tiempo,
te desnudas y destiñes el universo,
veo el misterio de tus ojos negros.

En un instante tomaré tus manos,
miraré tus ojos mientras muero en ti,
mientras me intoxico sin saber de mi,
miraré el destino, y burlaré el misterio,
que hay en ti.